Islote de Areoso

Tesoros ocultos del islote de Areoso

Areoso, ese pequeño islote semioculto en la Ría de Arousa. Cualquiera que lo haya visitado, o simplemente visto alguna foto, dice de él que es un paraíso. Y no le falta razón. Conocido cariñosamente como el Caribe Gallego, sus prístinas aguas te dan la bienvenida cuando te vas aproximando, para dar paso a una gran playa de blanca y fina arena.

Su zona rocosa es perfecta para hacer snorkel, y la duna que preside la isla es hogar de diversas aves, algunas de ellas protegidas. Una protección que se extiende a todo el islote, y no solo por la duna. Y es que Areoso es también hogar de uno de los más singulares yacimientos arqueológicos de Galicia. Un dato desconocido para muchos, y del que hoy os vamos a hablar.

A pesar de su pequeño tamaño, es el mayor de los islotes que conforma el archipiélago de Rúa y Os Guidoiros. Está situado a menos de 2 km de A Illa de Arousa, por lo que es fácilmente accesible. En la parte norte se localiza una gran lengua de arena y una duna, mientras que la parte sur destaca por la mezcla de afloramientos graníticos y duna vegetada.

Uno de los más singulares yacimientos arqueológicos de Galicia

Corría la década de los 80 cuando se excavó en Areoso por primera vez. El arqueólogo José Manuel Rey García fue el encargado de dirigir aquellos trabajos. Muy fructíferos, por cierto. Dos fueron las mámoas excavadas en dicha intervención, y otra más fue catalogada.

Areoso

Sin embargo, después de estas primeras intervenciones, Areoso tuvo que esperar. No fue hasta pasados los 2010 que se iniciaron una serie de trabajos sistemáticos, empujados por las mareas, que habían dejado al descubierto una serie de restos y que destruyeron otros. Se llegó incluso a construir un muro de contención para proteger el yacimiento de la acción erosiva del mar.

Su ubicación, en un islote al que solo se puede acceder con transporte marítimo y el echo de que el yacimiento no haya sido alterado ni expoliado, convierte al islote de Guidoiro Areoso en uno de los más singulares yacimientos arqueológicos de Galicia.

Guidoiro Areoso: excavando en el paraíso

Areoso

Durante las excavaciones en Areoso se localizaron una serie de restos de diversas épocas. Destacan sobre todo las 5 mámoas, estructuras funerarias de época Neolítica y Calcolítica (4500-2000 a.c), de las cuales por desgracia solo quedan 4, ya que una de ellas fue arrastrada por las olas. También se hallaron restos de la Edad del Bronce, lo que nos habla de una reutilización del islote. Y en sus inmediaciones, se encontraron diversos fragmentos de ánforas romanas, vestigios del intenso intercambio comercial existente durante los primeros siglos de nuestra era.

  • Mámoa 1

Junto con la mámoa 2, fue localizada en la excavación de 1988. No destaca precisamente por su gran tamaño, ya que solo presenta un túmulo de 5,80 m de diámetro recubierto de coraza pétrea. En su interior se situaba una cámara funeraria poligonal, que en sus inicios pudo estar formada por seis losas de piedra, de las cuales solo se conservan tres en posición original. No se hallaron restos excesivamente interesantes, pero fue el inicio del descubrimiento de uno de los más singulares yacimientos arqueológicos de Galicia.

  • Mámoa 2

Situada en la playa sur de la isla, estaba cubierta por más de dos metros de arena cuando fue hallada. Formaba túmulo un tanto extraño, de unos 7 metros de diámetro, y con la cámara funeraria formada por multitud de piedras, casi 20. En este caso sí que se encontraron restos materiales, pero no en el interior de la estructura. Su contenido fue vaciado durante la Edad del Bronce, ya que los restos, sobre todo cerámicas tipo Penha, aparecieron en las inmediaciones.

  • Mámoa 3

Descubierta no gracias a una excavación, a pesar de que se sitúa en las inmediaciones de la mámoa 2. La erosión sacó a la luz un dolmen formado por cinco losas, con la coraza pétrea que en su día debió recubrirlo esparcida por las inmediaciones.

  • Mámoa 4

Desde el 2011 se encuentra protegida por un muro, ya que la marea se había comido una gran parte de su estructura. Es la de mayor tamaño de las que se han encontrado hasta ahora. Se conoce su existencia desde el 1988, cuando fue catalogada pero no excavada. Hubo que esperar hasta el 2017 para descubrir los secretos que guardaba en su interior, destacando sobre todo los restos cerámicos y metálicos.

  • Mámoa 5

A diferencia de la mámoa 4, la 5 no tuvo tanta suerte ya que en el 2013 la marea terminó de devorarla. Se trataba de un túmulo de 9 m de diámetro, también recubierto con una coraza de piedras. Estaba compuesta de, al menos, 6 losas graníticas.

  • Asentamientos de la Edad del Bronce

A pesar de que lo primero que se suelen destacar son las mámoas, no es lo único que nos podemos encontrar en Areoso. Ya cuando se excavó la mámoa 2, se descubrió que había sido reutilizada. También se encontraron dos cistas, un tipo de enterramiento propio de la Edad del Bronce (2225 – 1950 a. C), además de los restos de un asentamiento, en el que destacan los recipientes cerámicos, muchos de ellos campaniformes.

Estos hallazgos, pueden parecer muy llamativos a simple vista, y muy útiles para conocer la historia del islote. Sin embargo, hay que tener en cuenta otro tipo de restos que la mayoría de la gente consideraría desperdicios, pero que para los arqueólogos son oro puro. Se trata de restos de huesos, animales, conchas… ¿Y para qué sirve eso?

Nos habla mucho de las gentes que allí vivieron. De su estilo de vida, de cómo se alimentaban, de las enfermedades que pudieron tener… Toda esta información es mucho más importante de lo que puede parecer, puesto que hay muy poca información para este período temporal. Esto es debido a que la extrema acidez de los suelos gallegos descompone muy rápido los materiales orgánicos. Pero la arena es diferente, ya que facilita su conservación. Es por eso que, tanto de Areoso, como de otros yacimientos costeros se puede sacar mucha información.

Historias que nos cuentan las mareas

Así de primeras puede parecer extraño tanta actividad en tiempos tan remotos en un islote incomunicado. Pero esto tiene una fácil explicación. Retrocedamos 10000 años. Estamos en pleno Holoceno, tras el fin de la última glaciación. El deshielo provocó cambios en el nivel del mar, pero estos cambios no fueron inmediatos, y se fueron estabilizando con el paso de los siglos.

Areoso

Los diferentes estudios realizados sobre la materia han llegado a la conclusión de que, en época Neolítica, cuando se datan los enterramientos de Areoso, el nivel del mar estaba estabilizado de tal manera que, tanto la propia Illa de Arousa como el islote de Areoso estaban conectados al continente.

Ese hecho habría facilitado la llegada del hombre a lo que hoy es un islote en medio de la ría. El nivel del mar habría permanecido estable hasta inicios de la Edad del Bronce, cuando habría pasado a convertirse en la islita que conocemos ahora, dando así por finalizada la ocupación humana. Pero la historia de Areoso no termina ahí. Fue testigo directo de intercambios comerciales en época romana, como bien atestiguan los restos de ánforas hallados en sus inmediaciones.

A día de hoy, el islote ha resucitado. A pesar de estar considerada una isla de muertos por sus múltiples enterramientos, está más vivo que nunca. Este pequeño rincón del paraíso hace las delicias de oriundos y de foráneos. Y tú, ¿lo has visitado ya?

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